Esta es una consideración profunda hecha para quienes se dedican con tesón al estudio formal de la Sagrada Escritura.

Introducción

Indudablemente el nombre personal más popular en las Escrituras Hebreas del Antiguo Pacto es el de Dios, el cual se encuentra 6823 veces según lo declara la Enciclopedia Judía.

De parte de Dios esto reflejaba en el antiguo Israel su propósito de hacer que su nombre fuera enteramente conocido entre su pueblo, mientras que de parte del pueblo israelita reflejaba diferentes aspectos como el de alcanzar una relación familiar estrecha; su invocación era hecha con propósitos de protección contra naciones enemigas; de bendición a otras personas del pueblo; la invocación del nombre servía de refugio ante las adversidades. Etc.

Tan popular era el nombre de Dios en Israel que muchos nombres personales o bien empezaban con las primeras letras o terminaban con las últimas letras del nombre de Dios. Tomar el santo nombre ayudaba a la persona a que la conciencia tuviera siempre fresca el nombre del Altísimo. Así, Yehosafat (Josafat), Yirmiyaju (Jeremías) Yejeskel (Ezequiel) y muchos más, siendo nombres comunes en el pueblo todos empiezan con la o las primeras letras del nombre de Dios o, por otra parte, Daniel, Joel, Gabriel, Miguel, etc. con sus letras finales hacen referencia a Dios.

Es pertinente aclarar que en la Biblia Reina Valera, el nombre Jehová es usado para sustituir el Tetragramatón YHVY, mientras que las Biblias católicas escriben Yavé.

Capítulo I
Primer registro del nombre de Dios

La primera fuente donde aparece el nombre de Dios es  Génesis 4:1 

El hombre conoció a Eva su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín. Entonces ella dijo: He adquirido un varón de parte de Jehovah.

Si nuestra lengua fuera la Hebrea, leeríamos la frase: adquirido he varón por Jehová, algo así como:  kaníti ish et- YHVH.

Es innegable que Adam y Eva conocieron desde el primer momento de su existencia el nombre personal del Creador. 

Siendo que el relato del Génesis es extremadamente corto no incluye muchos de los pormenores que ayudarían a tener un conocimiento pleno de los diálogos entre la pareja y su Dios; de hecho, fue hasta que Eva dio a luz a su primer hijo que ella, en un modo de acción de gracias dijo: Adquirido he varón por Jehová. 

A partir de las palabras de Eva queda evidenciado que las referencias a Dios eran directamente a su nombre personal como el caso de Génesis 9:26  cuando Noé bendijo a su primogénito Shem (Sem).

Dijo más: Bendito Jehová el Dios de Sem, Y séale Canaán siervo.

Se mira aquí que unos mil años después de Eva Noé bendijo a su primogénito pronunciando el nombre de Dios, pues lo conocía. Las personas en aquel tiempo eran de una misma lengua y adoraban a Dios y conocían su nombre.

Pero la inclinación del hombre a alejarse de Dios y las diferentes lenguas que surgieron en Babel como castigo hizo que las cosas cambiaran, tan sí es que los descubrimientos arqueológicos de los últimos trescientos años muestran la historia de la humanidad contada desde el punto de vista pagano y con lenguas diferentes, con escenas diferentes y con nombres personales diferentes a lo original hebreo. Esto significa que el nombre de Dios se sostuvo entre algunos  descendientes de Shem (Sem) pero es seguro que entre los paganos el nombre desapareció ya que los registros  arqueológicos hablan de gran cantidad de dioses, menos de YHVH.

Capítulo  II
¿Conoció Abraham el nombre de Dios?

Yo me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Todopoderoso; pero con mi nombre Jehovah no me di a conocer a ellos. Éxodo 6:3.

Si se observa cuidadosamente esta lectura se verá que Dios no dice que Abraham desconocía su nombre.

Estamos aproximadamente a unos 3500 años de distancia para saber exactamente el significado de lo que Dios dijo a Moisés. Porque ciertamente lo que Moisés escribió es lo mismo que le fue inspirado a escribir, pero entender lo que se escribió con toda seguridad trae algunas dificultades.

A simple vista pareciera como que el Señor dice a Moisés que se dio a conocer a los patriarcas Abraham Isaac y Jacob pero que no lo hizo dándoles a conocer su nombre personal. Eso es lo que se podría entender hoy, sin embargo, esta conclusión es desacertada y no va con el contexto de cómo Dios se comunicó con los patriarcas ni con lo que entendemos que Moisés escribió; para comprobarlo, léanse los dos textos siguientes y se entenderá que cuanto Moisés escribió no debe ser entendido por medio de una simple lectura:

Y respondió Abram: Señor Jehová ¿qué me has de dar, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese Damasceno Eliezer? Génesis 15:2.

Este texto confirma lo que se está diciendo en el sentido de que la descendencia de Noé, incluyendo a Abraham, continuó conociendo el nombre del Creador. El hecho de que en la conversación el patriarca lo llame por su nombre personal evidencia que le era conocido.

Entonces le dijo: Yo soy Jehovah, que te saqué de Ur de los caldeos, para darte esta tierra como posesión. Génesis 15:7.

Como si lo dicho en Génesis 15:2 fuese insuficiente, este otro afianza lo que se viene diciendo; aquí es el Señor quien se identifica a sí mismo con su nombre personal. Incluso el esclavo de Abraham lo conocía (Génesis  24:48) pues lo pronunció cuando llegó a casa de Labán y pidió a Rebeca para mujer de Isaac. Ambos textos, en el modo a como hoy se entiende la Biblia parecen contradecir a Éxodo 6:3 lo cual impide un correcto entendimiento.

¿Cuál es el trasfondo de las palabras de Éxodo 6:3? Muy sencillo: en Exodo 6:3 el Altísimo no se refiere a la pronunciación de su nombre. Lo que dice a Moisés es que él no se le apareció a Abraham , Isaac y Jacob mostrándoles la gloria y maravillas con que se le está apareciendo a él y como se le iba a aparecer a los Israelitas en el Sinaí. 

De manera que al decir: pero con mi nombre Jehovah no me di a conocer a ellos, el “nombre” es usado para sustituir “gloria”, fuerza y demostraciones maravillosas que Dios no mostró a los patriarcas. Las manifestaciones gloriosas presentadas a Israel no les fueron mostradas a los patriarcas.

Capítulo  III
El nombre de Dios es santo

No tomarás en vano el nombre de Jehovah tu Dios, porque Jehovah no dará por inocente al que tome su nombre en vano. Éxodo 20:7.

El nombre de Dios es Dios mismo; Irrespetar el Nombre es lo mismo que irrespetar al Altísimo, lo cual es una acción que el paganismo no entiende hoy ni entendió en el pasado.

Como se dice al principio de este Estudio, el nombre de Dios aparece 6823 veces en el Antiguo Testamento, lo cual significa que para el Israel de la Biblia era importante y necesario conocerlo y familiarizarse con él.

Hay un número de nombres personales y de lugares  que lo involucran como se ha mencionado arriba. La frecuencia en el uso no disgustaba al Señor, por el contrario, le satisfacía porque era un modo en que el pueblo lo honraba.

Israel era un pueblo santo tal como Dios lo declara en Deuteronomio 14:2

Porque eres pueblo santo á Jehová tu Dios, y Jehová te ha escogido para que le seas un pueblo singular de entre todos los pueblos que están sobre la haz de la tierra…

Siendo ellos un pueblo declarado santo por Dios no cometían blasfemia al derivar de su nombre sus nombres personales. El pacto concertado en el Sinaí los eximía de esa blasfemia. Pero en el transcurso de la historia algo sucedió y la frecuencia de la pronunciación de su nombre sufrió cambio como se mira más adelante.

El lenguaje popular de los gentiles es blasfemo al emitir sentencias como: “por Dios”, “por Diosito”, “ay Dios”, “ay mi Dios”, “primero Dios. Etc.”, con lo cual la mención de Dios sustituye al Nombre, que siendo palabras sin el profundo sentimiento de respeto y estima que Dios desea para su nombre desestiman la gloria de su Ser y vienen a resultar en expresiones sin significado reverente. Esto significa que los gentiles están lejos de entender el significado de tener en alto respeto el santo Nombre. Hoy no se entiende qué es respetar el nombre de Dios y qué es tomarlo en vano, pues se cree que el error ocurre sólo cuando se jura en vano. ¿Hasta dónde llegaría el paganismo ofendiendo el Nombre si conociera la verdadera pronunciación?

Éxodo 20:7 es una condición expresa de parte de Dios que demanda el debido respeto a su nombre. Ningún labio inmundo debía profanarlo rebajando su dignidad, ni hablando mentiras en su nombre o mencionándolo por vaciedad. En sus últimas palabras Moisés recomendó al pueblo diciendo: 

A Jehovah tu Dios temerás, y a él servirás. A él serás fiel y por su nombre jurarás. Deuteronomio 10:20.

Cuatro órdenes hay aquí: temerle, servirle, serle fiel y jurar por su nombre como señal de inquebrantable veracidad respaldada por Dios. En cada una de éstas el uso de la razón y del sentimiento de respeto debían estar presentes. Proferir palabras ofensivas hacia Dios equivalía a sentencia de muerte. Aquél egipcio erró al ofender el nombre de Dios:

Entonces el hijo de la mujer israelita blasfemó el Nombre, y lo maldijo. Luego lo llevaron a Moisés. (Su madre se llamaba Selomit hija de Dibri, de la tribu de Dan.) Levítico 24:11.

Aquél hombre no juró en vano, pero el contenido de sus palabras fue una ofensa grave que le produjo la muerte. 

Cualquier blasfemia contra Dios involucra tomar su nombre en vano y afecta severamente a la persona. Blasfemar contra el nombre de Dios incluye blasfemar contra su Espíritu; es precisamente lo que el paganismo religioso hace hoy en día cuando declaran que todas las manifestaciones de milagros comerciales hechas en público por personas cuyo dios es el dinero y el sensacionalismo provienen del Espíritu Santo.

El significado de blasfemia implica la impureza de labios que pronuncian el nombre de Dios, las vanas intenciones e intereses económicos. Blasfemar en nombre de Dios es una acción que los gentiles desestiman aún hoy en día.

Capítulo IV
Consideraciones sobre el Tetragramatón

La correcta pronunciación del nombre de Dios ha sido motivo de diferentes propuestas con el fin de mostrar cómo escribir y pronunciarlo. Tales propuestas, siendo más de una, lejos de brindar solución han conducido a las masas gentiles a una encrucijada de incertidumbre y confusión en cuyo caso el dogmatismo ciego mantiene encendido el fuego de la disputa. Notoriamente, el “fuego” no se levanta en el ambiente judío tradicional, como supuestamente debiera ser, sino en el gentil populista que desconoce todo al respecto.

Entretanto los Judíos no se meten a divagar sobre trivialidades, los gentiles han sido conducidos, por judíos “cristianos” proselitistas, a tomar el asunto del Tetragramatón como que si este asunto fuera un tópico nuevo. Los gentiles ignoran que el Tetragramatón nunca fue en el pasado esclarecido por no existir pruebas dignas de crédito, debido a lo cual los antiguos judíos no divagaron sobre lo desconocido. En cambio los gentiles, que gustan de novedades que no conducen a nada, imaginan ser partícipes de un “gran descubrimiento” realizado por los judaizantes proselitistas. 

Quienes a propósito, o sin pensarlo, metieron “leña al fuego” fueron los Masoretas,  los cuales inventaron signos vocálicos que colocaron debajo de las letras del Tetragramatón. Entre los eruditos tal decisión ha sido motivo de observaciones y han concluido en que el trabajo de aquellos sabios Judíos no definió la verdadera pronunciación, más bien su trabajo parece haber sido una especie de trampa como se muestra aquí.

Las supuestas vocales con las cuales se pronuncia el nombre de Dios no fueron sino sólo arreglo fraguado formado por YHVY más las vocales de adonay, en otras palabras, ellos no proporcionaron las vocales correctas para la pronunciación correcta. Incluso pareciera como que los masoretas no tomaron el sonido de la waw sino el de la vav (v) cuyos sonidos, al parecer, eran diferentes; debajo de esa consonante agregaron una vocal cuyo sonido también está sujeto a discusión. Hasta el momento hay varias suposiciones de cómo se pronuncia el nombre de Dios, que, siendo más de una quedan todas anuladas puesto que unas anulan a las otras.

Esas proposiciones son Jehová, Jehováh Yejovah, Iehovah Yavé, Yavéh, Yawe, Yaweh, Yagüe, iawe, iawi, iaou, iaoue, Etc. Cada una posee apoyo de sus partidarios.

Todo se originó hace unos 2500 años, al parecer en Babilonia, debido al celo judío por evitar que los paganos tuvieran acceso a conocer la pronunciación exacta del nombre para evitar su profanación. Para los cautivos el Dios Hebreo no era comparable con los dioses de las naciones, su nombre no debía ser profanado por ningún pagano.

Muchos siglos más tarde los Masoretas, que inventaron los signos vocálicos, tuvieron fuerte participación consiguiendo su propósito definitivo de esconder la pronunciación. Obsérvese este comentario: 

“¿Jehová?

Debido a esto, los masoretas se aseguraron de que el nombre del SEÑOR no fuera tomado en vano sustituyendo  las marcas vocálicas de Adonai y colocándolas bajo las letras יהוה (YHVH) en el texto en ejecución (esto se llama Qere [lo que debe ser leído] en oposición a Ketiv, [lo que debe escribirse]). El texto hebreo, entonces, contiene el Ketiv pero usa las vocales de Qere אַדֹנָי (Adonay) y esto obviamente ha llevado a la pronunciación incorrecta del Nombre como Jehová… 

Yaweh?

Más tarde se especuló que tal vez los masoretas invirtieron las vocales de Adonai para que se aplicaron a las letras  en el texto en ejecución, por lo que algunos trataron de "corregir" la pronunciación pronunciando el nombre como "Yahoveh" o "Yahveh". Esto también es incorrecto (aunque la forma constructiva "Yah es probablemente parte de la pronunciación original (por ejemplo, vea el Salmo 68: 4, Isaías 26: 4). Tenga en cuenta que Yahvéh probablemente también sea una transliteración incorrecta, ya que no hay sonido "w" en hebreo” (https://www.hebrew4christians.com/Names_of_G-d/YHVH/yhvh.html).

Entonces, ¿proporcionaron los Masoretas la clave para pronunciar el nombre de Dios? Ciertamente no. Lo que hicieron fue desviar la atención general a fin de que quien leyera el Hebreo vocalizado no pronunciara el Nombre aunque imaginara que lo leía y pronunciaba. Incluso hasta el día de hoy los judíos leen su Tanaj (Biblia) sin vocales, ellos no las necesitan; notablemente, ellos nunca pronuncian lo que podría ser el Nombre, sino que siempre lo sustituyen por Adonay= Señor.

Otra vez se dice que este Estudio no trata acerca de cuál escritura y pronunciación es correcta; lo que aquí se trata es de revisar comentarios hechos por quienes se relacionan más de cerca con la historia acerca del trabajo de los Masoretas y así tomar las debidas precauciones al momento de leer las Biblias evangélicas, católicas de cualquiera otra de naturaleza sectaria para evitar asegurar algo sobre lo cual no hay información segura.

Capítulo V
Por qué los Masoretas no mostraron la pronunciación

Aunque los tiempos y la políticas de los pueblos cambian, la verdad permanece inamovible. Esa verdad es que los judíos nunca han sido bienvenidos en el mundo de los gentiles, hasta los días actuales esa intolerancia es notoria aunque una u otra voz, ocasionalmente, se levante tratando de sugerir que semejante intolerancia pertenece al pasado. Lo cierto es que la intolerancia hacia ellos  nunca ha desaparecido ni acabará; ellos lo sienten y lo viven en carne propia, prueba de ello es que algunas canciones de autores judíos reflejan dolor, angustia, aislamiento, soledad. Para ellos su única tolerancia  y esperanza  viene de Dios.

La agresividad prevalente a través de los siglos es notoria por parte de los gentiles en contra de los judíos. Esto hace pensar en lo siguiente: Siendo los Judíos intolerables para los gentiles, cuyo líder de esa intolerancia fue la Iglesia y, siendo los Masoretas celosos del Nombre, que sufrían la misma intolerancia  ¿estuvieron ellos con buena disposición para dar información a sus férreos enemigos sobre cómo pronunciar el Nombre escribiendo los correctos signos vocálicos que facilitaran su pronunciación?

Posiblemente conocer cómo los obispos y la Iglesia en general trataron a los judíos desde el siglo II dC. ayudaría a entender que los Masoretas no ayudaron a los gentiles a conocer cómo pronunciar exactamente el Nombre.

Incluso hoy en día es motivo de discusión algunas declaraciones que se dice, provienen del Talmud en las cuales se hace referencia a los gentiles con los términos más despreciables y humillantes, como: cerdos, enemigos a los cuales hay que matar, evitar toda relación con ellos. Etc.

No trata este Estudio de si tales epítetos escritos en el Talmud son ciertos o falsos; lo que salta a la superficie es que habiendo sido los judíos intolerables por dos mil años para los gentiles, y habiendo existido grave intolerancia religiosa de parte de la Iglesia Católica hacia ellos desde el siglo II, cabe preguntar si acaso podría ser cierto que los Masoretas deseaban ayudar a los gentiles a conocer y pronunciar exactamente el nombre de Dios siendo que en su celo ninguna persona de labios impuros, e idólatras debía pronunciar el Nombre.

Es digno de encomio asegurar que los Masoretas se propusieron agregar vocales al Texto Hebreo entre los siglos VIII - X dC., pero que hayan agregado las vocales correctas al Tetragramatón a fin de que los gentiles pronunciaran el verdadero nombre de Dios es materia de discusión. Asegurar lo contrario como hace la Enciclopedia Judía, citada más adelante, es sugerir que el celo judío referente al Nombre fue falso, fingido, pretendido, es desacertado; más adelante se muestran más pruebas de que ellos no ayudaron en nada a pronunciar el Nombre.

Aquello que los Masoretas hicieron “para facilitar” conocer la pronunciación del verdadero nombre de Dios  hoy es tomado como materia de discusión entre los conocedores de la lengua Hebrea como lo muestra la Enciclopedia Judía, en lo cual se nota que la agregación de vocales no tuvo propósitos de proporcionar alguna facilidad sino al contrario, fue el de evitar en lo  más posible que los gentiles lo conocieran y lo pronunciaran pero que a la vez creyeran que lo escribían y pronunciaban correctamente.

Es conocido que la Versión Reina Valera usa Jehová para el nombre de Dios lo cual es aceptado entre los cristianos de Latinoamérica aunque muchos posiblemente conocen que ese no es el verdadero nombre del Altísimo, pero es usado sin que sea material para discusión.

Las Versiones católicas lo rechazan y optan por Yavé lo cual supone ser una mejor aproximación a la pronunciación original pero por lo que se ve los católicos copiaron el trabajo de los Masoretas optando por Yahvéh en vez de Yehováh, pero esa opción también es desacertada. Hoy en día es desatinado reclamar que un nombre sea más acertado que otros. Sencillamente es imposible tomar un bando partiendo de los Masoretas.

Capítulo VI
Trampas sectarias

Indudablemente que la filosofía popular merece atención: “en río revuelto, ganancia de pescadores”, esto es cierto particularmente cuando se aplica al tema de la religión donde abundan “pescadores” sacando ventaja de la confusión religiosa de los gentiles que apetecen y se mantienen hambrientos de novedades sin importar de dónde provengan o si están basadas sobre elementos de juicio fehacientes.

Algunos dan vida al tema del nombre de Dios defendiendo que él se llama Jehová y hasta se identifican como sus testigos. Otros, con diferente imaginación, afirman que su nombre es Yavé. Otros van aún más allá pretendiendo un notorio descubrimiento, diciendo que el nombre es yawé, yagüe, yawe o yawi, etc., para los simpatizantes de esta modalidad no importa la enorme variante de sonidos, para ellos lo importante es “que lo prununcian”. Confidentemente declaran que la letra Hebrea vav en lo antiguo se pronunciaba waw. Quienes hablan Inglés lo escriben Yahweh y lo pronuncian algo así como iawi. ¿Entonces, o se llama iawi, o yawe o yavé? Generalmente los gentiles desconocen que la letra yod (Y) (primera letra del Tetragramatón) tiene sonido suave como i. Otros gentiles, imitando la modalidad de otros lo llaman Jashem (haShem), que significa “el Nombre”, porque creen que de esa manera muestran respeto; la verdad es que ese tipo de remilgos no significa ninguna muestra de respeto al Altísimo. En ninguna parte de las Escrituras se recomienda sustituir el nombre por un sonido diferente. Aun otros lo escriben como D-os, o D-s que tampoco es sugerido por el Señor. Pero la discusión no termina allí, véase esta nota:

“Como hemos visto, el Nombre Divino debe tener al menos tres sílabas. Los nombres judíos indican que comienza con Yeho-, y la forma corta Yah indica que termina con -aH. Si elegimos leer matres lectionis obtenemos la pronunciación IHOA o IHUA. La forma "Yahveh" no explica la vocal "o". Esto nos muestra que la forma "Yahveh" ni siquiera puede estar cerca de la forma original.”  http://www.hope-of-israel.org/GodsName.html

Obsérvese que la definición del tópico es imposible. Ahora considérese esta otra cita tomada de Judaísmo 101

“Con el Templo destruido y la prohibición de pronunciar el Nombre fuera del Templo, la pronunciación del Nombre cayó en desuso. Los eruditos transmitieron el conocimiento de la pronunciación correcta de YHVH por muchas generaciones, pero finalmente la pronunciación correcta se perdió, y ya no lo sabemos con certeza. No sabemos qué vocales se usaron, o incluso si la Vav en el Nombre era una vocal o una consonante. Consulte el alfabeto hebreo para obtener más información sobre las dificultades para pronunciar hebreo. Algunos eruditos religiosos sugieren que el Nombre fue pronunciado "Yahweh", pero otros no encuentran esta pronunciación particularmente persuasiva. El historiador Flavio Josefo, que nació como kohein en un momento en que la pronunciación del Nombre todavía se conocía, dijo que el nombre era cuatro vocales (Guerra de los Judíos, Libro V, Capítulo 5), probablemente refiriéndose al hecho de que cada una de las cuatro consonantes en el nombre pueden servir en hebreo como vocal o hacedora vocal”. http://www.jewfaq.org/name.htm

Nótese que en el mundo judío existe unidad de criterio; todos convergen en que la pronunciación del nombre lo forman cuatro letras,  sin embargo, la Waw, o vav es materia sobre la cual no existe unidad de criterio ya que, como se dice, no se sabe cómo originalmente esa letra era pronunciada. Esta sí es una verdad irrefutable entre los artículos escritos por judíos que repetidas veces mencionan la waw o vav sin llegar a una conclusión; sencillamente esa conclusión es imposible. Esa indecisión es ignorada por los gentiles que imaginan que tomar un sólo nombre aislado del resto de nombres ignorando los impasses es haber conseguido la correcta pronunciación.

No es que los gentiles que se inclinan por el nombre que más les gusta sean filólogos, o que sus “rabinos” lo sean sino que toman las ideas que otros han expuesto antes con las cuales simpatizan y las hacen aparecer como propias; con todo, lo que los imaginarios filólogos dicen crea confusión entre los gentiles que gustan de novedades que en su escaso entendimiento imaginan que si algún judío, o “rabino” lo dice entonces eso debe ser cierto, desconociendo que a lo largo de los siglos la pronunciación a sido debatida entre eruditos judíos sin que haya habido consenso.

Valga aclarar que entre los judíos formales los sonidos Waw o Vav no son motivo de problema de pronunciación hoy, después de todo, al presente dos Biblias Hebreas en MP3 (una que se puede adquirir por precio y la otra gratis) no se lían en dificultades sino que la pronuncian como V, no porque ignoren el sonido waw, sino porque es materia de discusión que no conduce a ningún fin. Además en vez de entrar en conflictos el nombre personal de Dios es sustituido por Señor. Tal lío únicamente ocurre en ocasiones entre algunos gentiles que sin conocer lo que pronuncian y por qué lo pronuncian imaginan que con eso adquieren derechos exclusivos o privilegiados de pronunciación sobre el nombre de Dios que ni los judíos tienen. Otro comentario agrega:

“El alfabeto hebreo - La letra Vav (ו)

La letra Vav es la sexta letra del alfabeto hebreo. A través de la antigua lengua fenicia, la letra Vav en realidad se convirtió en la letra moderna "F" utilizada en los alfabetos inglés y latino. A diferencia de muchas otras letras en el alfabeto hebreo, el significado original de la letra Vav en realidad parece bastante obvio y directo. La palabra "vav" significa "gancho", "lanza" o "clavija de tienda" en hebreo, por lo tanto, el nombre y la forma de la letra están directamente relacionados con este significado. La letra hebrea Vav en sí tiene una historia de pronunciación muy interesante y una variedad de diferentes usos y significados.

La mayoría de los estudiosos están de acuerdo en que la antigua pronunciación de la letra era más como una "W" y menos como la "V" que representa actualmente el idioma hebreo moderno. Esta afirmación tiene mucho apoyo si simplemente observamos el uso moderno en otros idiomas semíticos. En árabe, por ejemplo, solo existe el sonido "W", ya que el sonido "V" no existe. Entre ciertas pronunciaciones judías, el original sigue siendo cierto, ya que los judíos yemenitas hasta el día de hoy pronuncian la Vav como una "W" en casos específicos. Cuando el hebreo se escribe con marcas de pronunciación (nikud), una Vav sin marcas se pronuncia como la "V" , una Vav con un punto en el medio se pronuncia "u",  y una Vav con un punto en la parte superior se pronuncia "o".

Similar a la letra hebrea Hei, la Vav es una de un puñado de letras hebreas que tiene su propio significado. Cuando se adjunta al comienzo de una palabra, la Vav tiene el significado de "y". Por ejemplo, la palabra "zeh" (זה) significa "esto", y si hacemos la palabra "v'zeh" (וזה) agregando un Vav al comienzo de la palabra, obtenemos la palabra "y esto". Como vemos, aunque una de las letras más simples para escribir, ¡Vav tiene muchos significados y usos diferentes!” http://www.hebrewtoday.com/content/hebrew-alphabet-letter-vav-%D7%95

Como se puede ver por esta nota, la Vav, teniendo varios usos, de ninguna manera muestra exactitud de pronunciación, al contrario, esta letra demuestra lo complicado y difícil que es acertar en el nombre correcto; también significa que Yevé, Yawé iagüe, iagüi, iaoui y demás de ninguna manera significan que sean una misma pronunciación ni mucho menos son la clave por la cual reclamar conocer la pronunciación exacta del nombre de Dios. 

¿Qué solidez lingüística puede haber al reclamar que el sonido de la V no existía antes sino solo la W? ¿Era tomada la waw como consonante o como vocal? Si lo era, ¿qué sonido vocal se le agregaba? ¿qué fuente de información se puede tomar para demostrar el sonido que se usaba? El problema reside en que no es posible rehacer ningún sonido del pasado porque para ello debió haber habido grabación de sonidos; porque por mucho que se insinúe o sugiera, escribir algo de ninguna manera significa conocer el sonido puesto que estos cambian, los lingüistas lo saben y lo dicen.

Además, si se entiende que la lengua Hebrea es hablada de diferentes modos, habría que concluir cuál es la más aceptable, por ejemplo, existe la pronunciación Askenazí y la Sefardí, más la pronunciación de los conglomerados Judíos de diferentes regiones del mundo, etc. Aunque el presente la pronunciación sefardí es la autorizada en el Israel moderno la Askenazi es igual de importante. ¿Cómo mostrar cuál de los dos es la más indicada para pronunciar el Tetragramatón?

Debe recordarse que el alfabeto hebreo nunca ha poseído vocales sino sólo consonantes hasta que los Masoretas tomaron la iniciativa de crearlas y adoptarlas al Tanaj (Biblia Hebrea) para dar una idea de cómo pronunciar el texto escrito colocándolas debajo de las consonantes según se propusieron que, como ya se ha considerado, en el capítulo IV, nada asegura que su intención haya sido proporcionar la clave la verdadera pronunciación del Nombre sino que de su trabajo salieron Jehová y Yave. Incluso al día de hoy ese alfabeto sigue sin vocales, porque los judíos no las necesitan para leer en su lengua. Los signos vocálicos sólo aparecen, según dicen los versados, en el Códice de Leningrado, que pertenece al siglo X d.C., precisamente por el mismo tiempo en que los Masoretas inventaron la vocalización de la Biblia Hebrea.

Es el sectarismo judaísta cristiano el que se esfuerza por insinuar que el judaísmo ortodoxo está en un error al no enfatizar el sonido de la vav como w y de mostrar renuencia en pronunciar el Nombre. Ese sectarismo sólo tiene el propósito para hacer proselitismo entre los gentiles; ningún judío serio se aferra a las trivialidades que presentan la waw o vav como un caso que ellos han resuelto. Tristemente los gentiles imaginan que si un Judío se lo dice necesariamente es cierto “porque ellos hablan Hebreo”. En lo que no reparan es en que otros judíos que también lo hablan explican lo imposible que es de definir el sonido original.

Es el judaísmo cristiano proselitista el autor de algunas “biblias” que están lejos de serlo porque están demasiado lejos de ser catalogadas como  versiones formales pues están formadas por un amasijo de cambios y alteraciones hechas antojadizamente para las cuales reclaman legitimidad y de las cuales los gentiles son sus consumidores.

En fin, como se ha dicho antes, cuando dos proposiciones contrarias entre sí se levantan y son defendidas entonces ninguna es verdadera porque no puede haber dos verdades al mismo tiempo sobre un mismo tema. Esto apunta a que Yavé, Yawe o cualquier otra idea de las aquí vistas de ninguna manera significan conocer la pronunciación correcta del nombre de Dios.  Como se mira en el comentario transcrito, la vav, que debiera pronunciarse como waw posee al menos tres sonidos diferentes y otros usos al principio de palabras; desentrañar la verdad siempre ha sido imposible.

Capítulo VII
El impasse
י ה ו ה
HWHY

Seguramente no todos los lectores de la Biblia conocen lo que esto significa ni mucho menos leerlo. Esto es el nombre de Dios al cual los Masoretas colocaron signos vocálicos según su criterio para que los gentiles pudieran pronunciar el nombre de Dios. El Hebreo se lee de derecha a izquierda y como se acaba de decir, nunca ha tenido letras vocales. ¿Fue la omisión de vocales producto de la casualidad? Posiblemente no, cabe pensar que si Dios hubiera deseado que cualquier persona que no es su pueblo, sin importar su impureza moral lo mencionara el alfabeto hebreo habría poseído vocales, o si no, su verdadera pronunciación sería conocida, pero no lo es.

Hay dos grupos de personas judías que poseen opiniones diferentes, unos dicen que a pesar de la ausencia total de vocales la pureza de la pronunciación hebrea se ha mantenido; otros reclaman lo contrario y afirman que la verdadera pronunciación del nombre de Dios se perdió. Ambos bandos poseen las mismas raíces ancestrales. Quienes reclaman que la pronunciación del Nombre continúa viva evaden explicar por qué siendo que la letra waw o vav contiene al menos tres significados diferentes se inclinan a favorecer sólo uno. ¿Poseía la waw (significado antiguo) las mismas características que la vav (significado moderno)? ¿Era la waw consonante o vocal o se usaba de modo alternado? Es claro que favorecer una pronunciación entre las tres que proporciona la vav es error ya que si favorecen el sonido waw se debiera de dar explicaciones correspondientes a la waw. Favorecer algún sonido de modo arbitrario no significa conocer la verdad. 

Los gentiles, que por lo general desconocen la historia de la lengua Hebrea se basan en simpatías para apoyar lo que no saben, y lo hacen simplemente porque alguien se los dijo.

Ambas posiciones concuerdan en que la pronunciación del nombre encontró dificultades en un momento dado. 

“Mientras que algunos miembros de la comunidad académica han afirmado que la pronunciación de Yhwh se ha perdido, otras fuentes aseguran que eso no es correcto, y que se pronuncia Yahweh, como ejemplo de esto se encuentra en la Enciclopedia Judía donde se puede leer: «Nunca se perdió la verdadera pronunciación del nombre YHWH. Varios escritores griegos antiguos de la iglesia cristiana testifican que el nombre se pronunciaba “Yahweh”.  Esto se confirma, por lo menos por la vocal de la primera sílaba del nombre, por la forma abreviada Yah, que es a veces utilizada en poesía (por ejemplo, Ex. 15:2) y el -yahu o -yah que sirve como sílaba final en numerosos nombres hebreos».2

Otras referencias, tales como La nueva Encyclopaedia Britannica, confirman este dato ofreciendo algunos detalles específicos adicionales:

"Escritores cristianos antiguos, tales como Clemente de Alejandría en el siglo II, han utilizado una forma como Yaweh, y esta pronunciación del tetragramatón no se ha perdido nunca. Otras transcripciones griegas también indican que YHWH debe ser pronunciado Yahweh "3

Sin embargo, se ha demostrado que Clemente de Alejandría había traducido el tetragamatón como ιαου. Las aseveraciones previas se basaban en que Clemente de Alejandría había traducido YHWH como ιαουε en griego, que se pronuncia "Yahweh". También se ha visto que la "e" final en esta última forma se agregó posteriormente.” https://yrm.org/your-fathers-name/

¿Entonces qué? Nunca se perdió la pronunciación del nombre de Dios? Como se puede ver, esto confirma lo que se acaba de decir en el sentido de que dos grupos de judíos sostienen puntos de vista diferentes. La cita que este comentario hace de la Enciclopedia Judaica de ninguna manera es apoyo consistente como se verá más adelante.

Aún más, este comentario toma al pagano Clemente de Alejandría como base de la pronunciación al tiempo que muestra que la de él era una simple opinión.

La base para afirmar que nunca se perdió podría ser tomada del artículo de la Enciclopedia Judía que declara que la pronunciación del nombre ha pasado intacto a través de los siglos. 

“«Nunca se perdió la verdadera pronunciación del nombre YHWH. Varios escritores griegos antiguos de la iglesia cristiana testifican que el nombre se pronunciaba “Yahweh”. La pregunta es: ¿si lo dice la Enciclopedia Judía entonces necesariamente es cierto? Parece que no. Los autores de ese artículo de la referida enciclopedia dicen lo contrario de lo que otros escritores judíos dicen, “Mientras que algunos miembros de la comunidad académica han afirmado que la pronunciación de Yhwh se ha perdido, otras fuentes aseguran que eso no es correcto, y que se pronuncia Yaweh, como ejemplo de esto se encuentra en la Enciclopedia Judía, donde se puede leer: «Nunca se perdió la verdadera pronunciación del nombre YHWH”.

Asimismo es controversial que Clemente de Alejandría, (por el s. II dC.) pagano de nacimiento y que nunca vivió ni tan siquiera un momento dentro del judaísmo, que fue uno de los líderes de la Iglesia, acérrima enemiga del judaísmo, hoy sea tomado como base para firmar que el nombre de Dios nunca se perdió. ¿Por qué parece controversial? Porque para el tiempo de Clemente la Iglesia Católica se encontraba empeñada en contradecir todo lo relacionado a las creencias judías de lo cual no es extraño que él combatiera en contra de los judíos que negaban que la pronunciación del Nombre fuese conocida.

Esta declaración de la Enciclopedia Judía claramente dice que nunca ha habido consenso entre quienes han leído la historia judía respecto a la pronunciación del Nombre. La comunidad académica, cuya voz es de renombre, sostiene lo que es el orden histórico de hechos que rodearon al nombre de Dios desde tiempos de la cautividad en Babilonia, sin embargo, la Enciclopedia Judía menciona otras fuentes que afirman lo contrario.

Lo que dice la Enciclopedia Judía (en Inglés)

En el artículo Tetragramatón.- “Motivo de Desuso

La evitación del nombre original de Dios tanto en el habla como, hasta cierto punto, en la Biblia, se debió, según Geiger ("Urschrift", p.226), a una reverencia que se contrajo al pronunciar el Nombre Sublime; y bien puede ser que tal renuencia surgiera primero en una tierra extraña, y por lo tanto en una tierra "inmunda", muy posiblemente, por lo tanto, en Babilonia. Según Dalman (l.c. pp. 66 y ss.), Los rabinos prohibieron la emisión del Tetragramatón, para protegerse contra la profanación del Nombre Sagrado; pero tal ordenanza no podría haber sido efectiva a menos que hubiera recibido aprobación popular. Las razones asignadas por Lagarde ("Psalterium Hicronymi", página 155) y Halévy ("Recherches Bibliques", páginas 65 y siguientes) son insostenibles, y son refutadas por Jacob (lc págs. 172, 174), quien cree que el Nombre Divino no fue pronunciado para que no sea profanado por los paganos. El verdadero nombre de Dios fue pronunciado solo durante la adoración en el Templo, en el que la gente estaba sola; y en el curso de los servicios en el Día de la Expiación, el sumo sacerdote pronunciaba el Nombre Sagrado diez veces (Tosef., Yoma, ii.2, Yoma 39b). Esto se hizo hasta los últimos años del Templo (Yer. Yoma 40a, 67). Si tal era el propósito, los medios eran ineficaces, ya que la pronunciación del Tetragramatón era conocida no solo en círculos judíos, sino también en círculos no judíos siglos después de la destrucción del Templo, como se desprende de las prohibiciones en contra de pronunciarlo (Sanh x 1; Tosef., Sanh. xii. 9; Sifre Zu?a, en Yal?., Gen. 711; 'Ab. Zarah 18a; Midr. Teh., a Ps. xci., fin). Raba, un amora babilónico que floreció alrededor de 350, quiso dar a conocer públicamente la pronunciación del Tetragramatón (?id. 71b); y un erudito palestino contemporáneo afirma que los samaritanos lo pronunciaron al tomar juramentos (Yer Sanh. 28b). Los miembros de la academia de Babilonia probablemente conocían la pronunciación tan tarde como 1000 C. E. (Blau, l.c. pp. 132 y ss., 138 y ss.). Los médicos, que eran medio magos, hicieron esfuerzos especiales para aprender este nombre, que se creía que poseía poderes maravillosos (de curación, etc., Yer. Yoma 40a, abajo)”.
http://www.jewishencyclopedia.com/articles/14346-tetragrammaton

¿Qué define esta enciclopedia? No define nada, sencillamente comenta lo que dos bandos diferentes sostienen. Lo único que define es el punto de partida de la controversia, es decir que hubo un momento en que la pronunciación del Nombre dejó de ser una modalidad popular para pasar a ser de uso sacerdotal.

Esta enciclopedia muestra un bando que conserva la delicadeza del Nombre y otro liberal que la destruye, hasta el día de hoy ambos bandos existen; para estos segundos evitar que la pronunciación del Nombre por labios impuros y gente pagana es cosa sin valor ya que supone que todo mundo tanto judíos como paganos conocían el nombre de Dios. Esta aseveración nació del supuesto que los judíos enseñaron a los gentiles cómo pronunciarlo lo cual es nada creíble puesto que la misma historia judía no lo dice; sí dice lo mucho que los judíos han sufrido a manos de los gentiles pero no dice que a cambio de ese dolor y sufrimiento ellos hayan enseñado la pronunciación del nombre de Dios.

En un análisis tan serio respecto al Nombre, el comentario de la Enciclopedia Judía es impreciso, incierto y nada confiable, por ejemplo dice:

Los rabinos prohibieron la emisión del Tetragramatón, para protegerse contra la profanación del Nombre Sagrado; pero tal ordenanza no podría haber sido efectiva a menos que hubiera recibido aprobación popular. 

¿Aprobación popular? ¿Desde cuándo las decisiones del sacerdocio levítico dependieron de la aprobación popular? Con tales palabras la Enciclopedia Judía sugiere que Israel no era una nación teocrática sino democrática, para lo cual no hay pruebas en la Biblia, ni siquiera la historia de los Macabeos dice tal cosa; por consiguiente, si este es el punto sobre el cual se basa el bando liberal, entonces carece de pruebas sólidas para demostrar que el Nombre era cosa popular entre los paganos adoradores del sol que no tenían estima ni respeto al Altísimo. Continúa diciendo:

“Si tal era el propósito, los medios eran ineficaces, ya que la pronunciación del Tetragramatón era conocida no solo en círculos judíos, sino también en círculos no judíos siglos después de la destrucción del Templo”.

Obsérvese que esto dice partiendo del supuesto de que los sacerdotes debían primero recibir la aprobación del pueblo, cuyo comentario carece de apoyo pues los sacerdotes del Israel antiguo nunca pedían la aprobación del pueblo; nada hay que demuestre que ocultar el nombre de Dios haya sido ineficaz. 

Las palabras: sino también en círculos no judíos siglos después de la destrucción del Templo. Esta parece ser una referencia a Clemente de Alejandría, líder de la Iglesia Católica y gran opositor del judaísmo, sin embargo, ya se vio que lo que aquel hombre supuso no fue más que un arreglo defectuoso ya que prescindió de toda consonante y arregló el nombre de Dios con sólo vocales del alfabeto griego en vez del Hebreo. El Nombre de compone de cuatro consonantes Hebreas pero él lo arregló sólo con vocales griegas.

También dice:

“Los miembros de la academia de Babilonia probablemente conocían la pronunciación tan tarde como 1000 C. E.”

¿Probablemente? Esto es simple conjetura, de ninguna manera es aseveración y no sirve para establecer una verdad, tal suposición no es base para establecer una verdad. Se demuestra que los datos referentes a que los gentiles conocían la pronunciación del Nombre es sólo suposición.

Capítulo VIII
¿Aventajando a los judíos?

La situación que prevalece respecto al nombre de Dios está definida por una parte e indefinida por otra, y la diferencia no salió a la superficie sino hasta hace unas pocas décadas cuando el sectarismo judío cristiano que, con el objeto de llevar discípulos tras sí, invadió al cristianismo, de los cuales unos se han dedicado a impresionar a los gentiles con palabras hebreas que incluyen la supuesta verdadera pronunciación del nombre de Dios. Así, cualquier “rabino” gallardamente propugna que conoce la pronunciación exacta del Nombre; los rabinos ortodoxos ni hacen proselitismo entre los gentiles ni tampoco tratan de embelesar a los gentiles con supuestos de ninguna clase.

La situación respecto al nombre de Dios está definida para la gran mayoría de judíos quienes cuando leen la Biblia evitan cualquier pronunciación del Tetragramatón. Ya arriba se ha mencionado que las fuentes judías declaran que el nombre de Dios aparece en la Biblia judía 6823 veces, pero ellos evitan sonidos que se supongan ser el nombre de Dios, ellos simplemente evaden las cuatro letras y pronuncian Adonay (Señor). Esto nace de las siguientes razones: 1 No lo pronuncian porque lo desconocen. 2 No lo pronuncian porque prevalece el sentimiento de que el Nombre es santo y no debe ser profanado. 3 Evitan caer en simple vacío pronunciando un nombre que no es el verdadero.

Es obvio que ser judío no significa conocer los cambios de escritura y fonéticos que han ocurrido al Hebreo a través de los siglos. Además de eso los judíos han estado esparcidos por todo el mundo como castigo de Dios lo cual ha traído disparidad de sonidos entre los Judíos Askenazíes y los Judíos Sefardíes,  ambas fonéticas son diferentes, por ejemplo la palabra casa que para los unos es beit para los otros es bet.  Ninguno de los grupos propugna por validar exclusivamente su fonética.

Pero el tema viene a ser motivo de comentarios entre los gentiles que no conocen la lengua Hebrea sino que repiten lo que otros dicen sin tener capacidad de iniciar una búsqueda por su propia cuenta porque no conocen la lengua Hebrea. Los gentiles dan valor a lo que no saben.

La gente que habla inglés como primera lengua toma la iniciativa de Clemente de Alejandría, el líder católico de entre los siglo II - III y dan por cierto que el nombre es iawi, (sólo vocales) entre los hispanos lo pronuncian iawe y otros yagüe o Yagüi. Nadie posee bases fehacientes para reclamar legitimidad para su fonética, aún así, se aferran a imaginar que conocen la verdadera pronunciación del Nombre. Esto conduce a concluir que los gentiles que no conocen Hebreo “superan” a los Judíos ortodoxos que hablan su propia lengua.

En conclusión puede decirse que el Judaísmo serio lleva la delantera pues evitando validar imaginaciones optan por sustituir el Tetragramatón por Señor o Dios, lo mismo hacen algunas versiones de la Biblia en Inglés y en Español. Los judíos formales no caen en la trampa que ha sido puesta a los gentiles en la cual declaran que decir Dios es paganismo porque con eso mencionan a Zeus el dios griego y los gentiles, que desconocen la trampa, caen en ella y en triquiñuelas similares. Si tal cosa fuese cierta entonces los escritores inspirados cayeron en paganismo. 

¿Por qué los judaizantes no orientan honestamente a los gentiles? ¿por qué no les enseñan a imitar a los siervos de Dios que  se refirieron él como Adonay? ¿o es que acaso decir Señor o Adonay tiene sabor a paganismo? Si lo fue entonces los proselitistas tienen razón de haber hecho su propia Biblia con miles de alteraciones a los textos originales que destrozan las Escrituras a su gusto y la distribuyen entre los gentiles.

Algunas veces, sectariamente, se reclama que el Señor Jesús y sus apóstoles conocieron y pronunciaron el nombre de Dios, para lo cual se citan textos como Lucas 4:18 “El Espíritu del Señor es sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas á los pobres”. La cita es tomada de Isaías 61:1 en donde dice que el espíritu de Adonay YHVH es sobre mí… El bando Yawista clama diciendo que el texto de Lucas fue adulterado removiendo el Tetragramatón; el reclamo cae en vacío, nada se puede probar aduciendo que los escritos apostólicos contenían el Tetragramatón ya que el asunto no trata acerca de la escritura sino acerca de la pronunciación.

 En el supuesto de que los Apóstoles hubieran escrito el Nombre en sus cartas en nada ayuda a su pronunciación. Ya se ha visto arriba que las vocales vinieron a usarse hasta el siglo X de nuestra era y no hay nada certero sobre la pronunciación, por lo cual es improbable que los apóstoles hayan pronunciado Jehová o Yavé o Yawe, iawui, etc.

Capítulo IX
Otros reportes

Vav y Yud

Hasta 1947, el manuscrito más antiguo de la Biblia hebrea era el Codex Leningrado, que data de alrededor de 1000 d. C. Con el descubrimiento de los Rollos del Mar Muerto en 1947 ahora tenemos manuscritos que son 1000 años más antiguos que el Codex Leningrado. Si bien los textos hebreos de los Rollos del Mar Muerto (2000 años) y el texto hebreo del Codex Leningrado (1000 años) son muy similares, existen diferencias. Una de las mayores diferencias son las vocales utilizadas para el texto. A lo largo del Codex Leningrado, los sonidos vocálicos están representados por puntos y guiones situados encima y debajo de las letras. Por ejemplo, la palabra hebrea para "no", como aparece en el códice, es לֹא (lo, Strong's # 3808). El punto sobre la letra aleph se llama hholam y representa el sonido de la vocal 'o'. Estos puntos y rayas (llamados nikkudot, nikkud en singular) fueron creados por los masoretas durante el tiempo en que se escribió el códice Leningrado. Los Rollos del Mar Muerto, escritos mucho antes que los Masoretas, usaban la letra ו (waw, vav en hebreo moderno) para la consonante 'w', pero también para el sonido de la vocal 'o'. A lo largo de los Rollos del Mar Muerto, esta palabra aparece como לוא. En el texto masorético, el nombre de David está escrito como דָוִד (dawid). El punto, llamado hhireq, debajo de ו representa el sonido 'i'. Sin embargo, en los Rollos del Mar Muerto el nombre David se escribe como דויד donde la letra י (yud) se usa para el sonido 'i'.

De la gran cantidad de manuscritos desenterrados en las Cuevas del Mar Muerto se ha descubierto que las letras waw y yud (y en menor medida las letras hey y aleph) se usaban ampliamente como vocales. Cuándo y por qué fueron eliminadas del texto y reemplazados con el nikkudot parece ser un misterio”. http://www.ancient-hebrew.org/alphabet_changes.html

La búsqueda de la verdad debe continuar tomando en cuenta lo que otro erudito en lingüistica ha dicho “...Y si uno agrega a estos problemas ciertas diferencias en tiempo, como entre el Inglés moderno y el Hebreo antiguo, las complicaciones pueden ser enormes” (Eugene A. Nida, William D. Reyburn. Meaning Across Cultures). 

Pareciera como que el comentario de ancient-hebrew.org da la pauta definitiva para establecer que el nombre de Dios está al alcance de todos hoy, sin embargo, la cosa no parece muy sencilla ni tampoco es la solución.

¿Entonces, cómo se debe pronunciar la waw o vav en el Tetragramatón? ¿Como w, como v, como o, como u o como i? obsérvese lo transcrito arriba: Sin embargo, se ha demostrado que Clemente de Alejandría había traducido el tetragamatón como ιαου. Las aseveraciones previas se basaban en que Clemente de Alejandría había traducido YHWH como ιαουε en griego, que se pronuncia "Yahweh". También se ha visto que la "e" final en esta última forma se agregó posteriormente.

Según imaginó Clemente de Alejandría el nombre podría pronunciarse “iaou”, pero es de tomar en cuenta que manos anónimas agregaron la e para que sonara “iaoue”.

No importa suponer cómo es que cada consonante debió haber sido pronunciada; estamos a muchos siglos de distancia, y como se ha visto, los Israelitas religiosos se distinguen unos diciendo que desde la cautividad en Babilonia el nombre se perdió; otros en cambio afirman que no se perdió y que los paganos lo conocían. Nadie ofrece pruebas conclusivas. Todos afirman que el Nombre se forma de cuatro letras pero sus sonidos no son identificados fehacientemente. Nadie sabe si la waw era vocal o consonante y qué sonido se le daba.

La decisión de los Masoretas de colocar signos vocálicos no solucionó la situación ya que su trabajo en el cual la waw se convierte en vav está sujeto a discusión como se viene considerando. ¿Entonces qué? A falta de registros fehacientes lo más indicado para los gentiles es adoptar una posición imparcial. Lo mejor es imitar a los judíos ortodoxos que pronuncian Señor.

¿Cómo podría pronunciarse el Nombre usando las dos hei (j) aspiradas o tenues? Nadie lo sabe. Abolirlas como hizo Clemente de Alejandría conlleva un error aún mayor porque deja de ser el nombre de Dios que se compone de cuatro consonantes. Recuérdese que se ha visto que Clemente escribió cuatro vocales griegas “iaou” a las cuales después se le agregó otra para decir “iaoue”. ¿Es lo mismo la lengua Hebrea que la Griega? Si no lo es entonces la idea de Clemente no es apropiada y el nombre continuó sin ser conocido.

Conclusión

En realidad, sería necesario que este Estudio expusiera un comentario amplio y razonable respecto a cada cita transcrita en las páginas anteriores pero hacer tal cosa requeriría de hacer un libro en vez de un Estudio de pocas páginas, prefiriéndose dejar al amable lector la iniciativa de una investigación profunda para conocer la verdad. 

El mundo evangélico ha tomado por siglos el nombre Jehová, y aunque muchos conocen que ese no es el verdadero nombre de Dios de ninguna manera e motivo de discusiones. 

Todo cuanto se ha escrito y citado en este Estudio tiene el propósito de mostrar cómo las personas que conocen la lengua Hebrea no declaran con certeza cómo debe pronunciase el nombre de Dios. Sencillamente no lo saben, en lugar de eso optan por exponer los pro y los contras de determinada pronunciación, pero ni favorecen pronunciación alguna ni tampoco la declaran como verdadera.