¿Es la transfusión de sangre un asunto mencionado en la Santa Escritura? ¡No! ¿Es prohibida o válida la transfusión de sangre en base a la Santa Escritura? ¡No, ni lo uno ni lo otro! ¿Es la transfusión de sangre un asunto doctrinal nacido de interpretar la Santa Escritura fuera de su contexto? ¡Sí, definitivamente! Así, el presente tópico ha sido escrito debido a varias sugerencias de lectores quienes con alguna regularidad me han expresado su deseo de poseer por escrito una consideración referente al asunto de las transfusiones de sangre; cuyas sugerencias han nacido debido a que la organización Watchtower interpreta a su manera, algunos versículos de la Santa Escritura como apoyo para validar sus creencias religiosas.

Falta de pruebas científicas

Quienes alguna vez hayan tenido oportunidad de hojear alguna pieza de publicación de la Watchtower habrán notado el esmerado apoyo científico que dan a los tópicos sobre biología, astronomía, cuestiones de salud, etc., que editan; tal cosa, es atinada y sin lugar a dudas lo hacen como comprobación y respaldo profesional para los temas publicados.

Con todo, las cosas no siempre corren de esa manera pues hay publicaciones en las cuales la ausencia de respaldo científico es notoria, como por ejemplo el asunto de la transfusión de sangre en cuyo caso los artículos publicados no van avalados por ese apoyo sino, en algunas ocasiones, sólo con breves opiniones de algunos doctores. ¿A qué se debe esa ausencia de respaldo profesional sobre ese asunto? ¿Por qué un tópico tan importante tenido como dogma dentro de esa organización, y por el cual millones de testigos ponen en grave peligro sus vidas, no es respaldado por hombres de ciencia? Porque no es cierto que comer sangre sea lo mismo que transfundirla como la organización ha ordenado creer a sus miembros.

Como ningún profesional se atrevería a apoyar semejante idea la organización tiene que recurrir a la intimidación, a la amenaza y al cortamiento o desmembramiento de quienes se atreven a desobedecer.

Ningún doctor ha apoyado semejante dogma (excepto por breves opiniones no científicas) en cambio otros artículos debidamente verificados son apoyados por más de un científico. La sociedad no se atreve a declarar que la suya es una simple posición dogmática basada en la eiségesis de su difunto presidente Fred Franz cuyas declaraciones nada tienen que ver con con la correcta interpretación de la Palabra de Dios.

Sí, definitivamente, su postura no se basa en la Santa Escritura sino en interpretaciones eisegéticas que el Cuerpo Gobernante liderado por aquél anciano hizo de algunos textos bíblicos que nada tienen que ver con transfusiones de sangre pero que los manipula hasta hacer aparecer tal manipulación como auténtica Exégesis.

Exégesis y Eiségesis

La palabra Exégesis es popular y de mucho uso dentro del ambiente teológico cristiano, de esa palabra se pueden dar varias explicaciones, concluyendo que la Exégesis es un razonamiento imparcial y lógico a través del cual se extrae el significado de un texto bíblico. La eiségesis es todo lo contrario, puede definirse como el proceso en el cual el eiségeta en lugar de extraer el significado de un texto le introduce sus propias ideas y las hace aparecer como que eso es lo que el texto dice.

De esta manera, entretanto el exégeta extrae el significado de un texto, el eiségeta le introduce significados para validar su modo de pensar. En otras palabras, la eiségesis es mala intención con la cual se consiguen propósitos deshonestos. Éste ha sido el proceso con el cual ha sido impuesta la transfusión de sangre a los miembros de la organización Watchtower.

Tener fe en nada

Lo peor de todo dentro de ese sistema está en tener fe en nada a lo cual cada testigo está voluntariamente sometido. ¿Qué significa esto? Significa ni más ni menos que aun cuando la organización enfatiza que por la obediencia a sus doctrinas es que la persona alcanza la salvación, en realidad esa postura es tan ilusoria como afirmar tener un plato lleno de ricos manjares cuando que en realidad ese plato está vacío. En otras palabras, la Watchtower sostiene varios puntos de fe fundamentales, pero en realidad tales puntos son tan ilusorios como cualquier listado de puntos sin fundamento. Aquellos tópicos doctrinales que los miembros enseñan de casa en casa, y por los cuales dan la vida y los creen como una verdad irrefutable, dentro de poco tiempo caerán en desuso y vendrán a ser sin importancia, y cuando a los visitadores se les señalen deficiencias respecto a esos puntos, ellos, con entera indiferencia y frialdad declaran que la organización los ha dejado sin valor porque va hacia adelante cada día mejorando el entendimiento sobre las Escrituras. ¿Qué significa esto? Sencillamente significa dos cosas: a) que quienes murieron creyendo y enseñando de casa en casa esas “verdades” cambiadizas perdieron su tiempo, creyeron en vano y perdieron la vida eterna; y la perdieron porque esas enseñanzas quedarán en desuso y sin ningún valor. Lo triste es que esas doctrinas son difundidas por ellos con una fe tal que no admiten que pueda existir ningún margen de error exegético o hermenéutico de parte de quienes las producen. Cuando los cambios les son comunicados, dócilmente se dejan conducir en la nueva dirección, borrando, corrigiendo o enmendando aquellas enseñanzas que tiempo atrás han tenido como verdad irrefutable; ellos saben que no les es permitido ningún tipo de reacción negativa al cambio realizado, de lo contrario cualquier descontento o inconformidad manifestada significa ser desmembrado de la Sociedad, lo cual para cualquier testigo significa perder la vida eterna. Si mucho, al miembro se le permite pedir más orientación cuidando de no evidenciar inconformidad o rechazo, de lo contrario los riesgos a que se enfrenta le acarrean horribles consecuencias psicológicas incluyendo aislamiento de los otros miembros de la sociedad e incluso de padres, hijos o hermanos. b) Asimismo significa que los testigos que hoy se dedican fervorosamente a creer y enseñar el mensaje de la Watchtower saben que el día de mañana parte de esas enseñanzas serán echadas al cesto de desperdicios exegéticos en carácter de inservibles porque serán sustituidas por una versión corregida y totalmente diferente. Eso también significa que las enseñanzas que hoy son tenidas como necesarias para la salvación mañana vendrán a ser inservibles y quienes mueren creyéndolas perdieron su tiempo creyendo lo que mañana no será cierto. ¡Esa es la política doctrinal de la Watchtower! La organización posee un credo abierto o cambiadizo. Lo interesante es que la alienación a que los testigos son sometidos les hace perder el sentido de la realidad pues son enseñados a rendir su voluntad al “siervo fiel y discreto”, o sea al Cuerpo Gobernante, quien es el único capacitado para decidir sobre lo que deben creer. A continuación se presentan algunas pruebas de los cambios realizados por el Cuerpo Gobernante:

Ejemplo de contradicciones

“LOS TRASPLANTES DE ÓRGANOS VISTOS COMO CANIBALISMO DESDE 1967 HASTA 1980:

1967: “¿Existe alguna objeción en las Escrituras que diga que una persona no puede donar su propio cuerpo con fines de investigación médica o que no puede aceptar órganos trasplantados de algún recurso como este? … Cuando existe un órgano enfermo o defectuoso, la manera común en que se recobra la salud, es tomando nutrientes. ...Cuando los hombres de ciencia concluyen que este proceso normal ya no funcionará y sugieren remover el órgano y reemplazarlo directamente con un órgano de otro ser humano, esto simplemente es un atajo. Aquellos que se someten a tales operaciones están por lo tanto viviendo de la carne de otro ser humano. Eso es canibalismo. Sin embargo, cuando Jehová Dios permitió al hombre comer carne de un animal, no concedió permiso a los seres humanos para que intentaran perpetuar sus vidas al tomar de manera caníbal, carne humana en sus organismos, ya sea masticada o en la forma de órganos completos o partes del cuerpo tomadas de otros. ... Algunos podrán discutir que estas prácticas terapéuticas involucradas en las operaciones modernas de trasplantes de órganos son más científicas que tales tratamientos primitivos. No obstante, es evidente que los hombres que practican la medicina no han ido más allá en el uso de tratamientos que equivalen al canibalismo si se ha considerado justificada tal cosa.”—The Watchtower (La Atalaya), 15 de noviembre, 1967, p. 702 (Traducido del inglés).

1980: “¿Debería tomar acción la congregación si un cristiano bautizado aceptara el trasplante de un órgano humano, como el de una córnea o un riñón? Con relación al trasplante de tejido o hueso humano de una persona a otra, éste es un asunto en el que cada testigo de Jehová debe tomar una decisión de conciencia. Algunos cristianos pudieran pensar que el introducir en su cuerpo algún tejido o parte del cuerpo de otro ser humano es canibalismo. ... Hoy, otros cristianos sinceros pudieran opinar que la Biblia no descarta definitivamente los trasplantes médicos de órganos humanos. ... También se pudiera alegar que hay una diferencia entre los trasplantes de órganos y el canibalismo, puesto que no se ha matado al “donante” para suplir alimento. ... no hay un mandato bíblico directo que prohíba la ingestión de otra clase de tejido humano.” —La Atalaya, 15 de septiembre, 1980, p. 31.” (tomado de http://4jehova.org.)

Uno podría preguntarse a sí mismo ¿en qué posición quedaron aquellos fieles testigos que con toda honestidad y sinceridad se dedicaron a difundir aquellas enseñanzas de supuesto canibalismo que durante 13 años creyeron fielmente y así enseñaron y que después tuvieron que abandonar? Peor aún, qué pasó con los testigos que enfrentaron la muerte porque la Watchtower les dijo que los trasplantes equivalían a canibalismo? Sencillamente perdieron la vida innecesariamente y creyeron en vano. Hoy en día nadie entre los testigos hace caso de aquel horrible error. Y si algún “evangelizado” intenta abordar esos errores doctrinales, recibirá una respuesta sencilla y fría, en la cual se evitan las controversias contra las enseñanzas pasadas porque a los testigos se les ha instruido a entender que los errores quedaron atrás, que ellos van hacia adelante en busca de la verdad.

Como se dice arriba con ese tipo de política claramente se ve que los testigos no creen en nada, poseen un credo abierto, porque lo que hoy es vehementemente tenido como verdad, mañana no lo será porque una nueva versión totalmente diferente y contradictoria a la actual aparecerá. y quienes creyeron como verdad lo que después no lo es creyeron en vano.

Otro error de interpretación

VACUNAS RECHAZADAS DESDE 1921 HASTA 1952:

1921: “Las vacunaciones nunca han prevenido nada y nunca lo harán, y es la práctica más bárbara... Estamos en los últimos días; y el diablo está perdiendo lentamente su control, pero mientras tanto, está haciendo un esfuerzo intenso para tratar de hacer todo el daño posible, y tales maldades pueden ser puestas a crédito suyo... Utilicen sus derechos como ciudadanos americanos para abolir por siempre la práctica demoníaca de las vacunas.”—The Golden Age (La edad dorada), 12 de octubre, 1921, p. 17 (Traducido del inglés).

1952: “¿Es la vacunación una violación a la ley de Dios que prohíbe el aceptar la sangre dentro del sistema? ...Después de considerar el asunto, no nos parece a nosotros que sea una violación del pacto eterno realizado con Noé, como se establece en Génesis 9:4, ni contrario al mandamiento relacionado de Dios de Levítico 17:10-14. Con la mayor seguridad, no se puede discutir ni probar razonablemente o bíblicamente que, al ser uno vacunado, la persona inoculada está comiendo o bebiendo sangre, consumiéndola como comida o recibiendo una transfusión de sangre. La vacunación no sostiene ninguna relación o alguna otra semejanza con las relaciones matrimoniales entre los ‘hijos de Dios’ angelicales y las hijas de los hombres, como se describe en Génesis 6:1-4. Tampoco puede ser puesta en la misma categoría que se describe en Levítico 18:23-24, que prohíbe mezclarse los humanos con los animales. No tiene nada que ver con relaciones sexuales.” —The Watchtower (La Atalaya), 15 de diciembre, 1952, p. 764 — The Watchtower.” (tomado de http://4jehova.org.)

En realidad la lista puede ser fácilmente aumentada con otros ejemplos en los cuales se exponen los casos flagrantes de cómo la organización con la facilidad conque decreta doctrinas para sus seguidores así las deroga; todo, en nombre de “ir hacia adelante en busca de un mejor entendimiento”.

Controversia interna en la Watchtower

“Por muchos años las preguntas enviadas por homofílicos a las oficinas centrales de la organización (o a sus oficinas sucursales) se contestaron al efecto de que al aceptar tal parte de la sangre una sola vez podría verse como no objetable, como si fuera una ‘medicación‘.” Pero al hacerlo más de una vez constituiría como un ‘alimentarse‘ con esta parte de la sangre y por lo tanto se consideraría una violación del mandado de las Escrituras contra el comer sangre. (Los textos generalmente citados eran Génesis 9:3,4; Levítico 17:10-12; Hechos 15: 28-29).

Años más tarde esta regla cambió. Aquellos miembros de las oficinas centrales que trabajaban contestando correspondencia sabían que en el pasado ellos habían enviado cartas con el punto de vista opuesto y que los homofílicos que habían tomado la única ‘inyección‘ estaban aun bajo la impresión de que al hacerlo otra vez sería violar las Escrituras. Ellos podrían morir de una hemorragia mortal por mantener ese punto de vista.

La administración no estaba a favor de publicar de manera impresa la nueva posición debido a que la posición anterior directamente nunca se había hecho pública de esa manera, se había comunicado directamente a los individuos que habían indagado. El publicar algo requería primero mencionar la posición anterior y entonces explicar que ahora no aplicaba. Esto no pareció deseable. Así pues, los del personal hicieron una búsqueda minuciosa en sus archivos para tratar de encontrar los nombres y direcciones de aquellas personas y una nueva carta se les envió informándoles del cambio. Los encargados de la correspondencia se sintieron mejor en cuanto a eso.

Luego se dieron cuenta de que muchas de las indagaciones recibidas se habían hecho por teléfono y no había ningún registro de tales llamadas y absolutamente ningún modo de averiguar quiénes eran estos homofílicos. Si en el ínterin, entre la antigua norma y el nuevo reglamento, algunos murieron, ellos no lo sabían; si algunos de los que ellos no pudieran alcanzar morirían por adherirse a la posición anterior, ellos tampoco lo sabían. Ellos sólo sabían que habían seguido las instrucciones, siendo lealmente obedientes a sus superiores en la organización.

Este cambio en las reglas relacionadas a los homofílicos se hizo oficial en la sesión del 11 de junio de 1975 del Cuerpo Gobernante. No fue sino hasta tres años después, en el 1978 (en la edición del 15 de junio de 1978 de la Watchtower [en La Atalaya del 1o de noviembre de 1978]), que finalmente se puso en forma impresa el cambio, aunque presentado allí en forma algo obscura, y, por alguna razón extraña, alistado como parte de la cuestión de lo aceptable de utilizar inyecciones de fracciones sanguíneas para combatir enfermedades (mientras que la homofilia no es enfermedad sino un defecto hereditario.) Aún así no hubo admisión de que esto representaba un cambio en la norma anterior referente al uso múltiple de fracciones sanguíneas por homofílicos.” Raymond Franz. “Crisis de Conciencia”. Págs. 120-123. Editorial Clie 1993.

El presente comentario fue escrito por un ex-miembro del Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová, y es apenas la punta de una enorme montaña de hielo sumergida en el mar de la confusión religiosa a la cual los miembros de esa Sociedad están sometidos.

La orden de Dios

Dios ha ordenado a su pueblo abstenerse de comer carne con sangre, por lo cual los judíos son extremadamente cuidadosos en sus comidas y prefieren aquellos productos que son preparados siguiendo las normas de la Ley mosaica. Los alimentos preparados bajo tales requerimientos reciben el nombre de “kosher” cuyo nombre es impreso en las envolturas de cada producto significando que es apto para consumo de ellos.

Pero por supuesto que, aun cuando al pueblo de Israel se le dio la ley de no comer sangre esa ley no nació en Israel sino que comenzó a existir poco tiempo después del diluvio, al tiempo cuando al hombre se le permitió comer carne, o sea, muchos siglos antes de que Israel viniera a existir como nación, eso desvirtúa la idea de que la ley de la alimentación nació hasta que Israel vino a ser una nación. Maravillosamente, esa prohibición continúa vigente en el pueblo redimido por Cristo y le es dada a los gentiles creyentes como la continuidad ininterrumpida de una ley que debe ser obedecida porque fue establecida cuando la separación de judío y pagano no existía sino que todos los hombres formaban una sola raza.

Así, los creyentes en Cristo que deseen comer carne deben tener cuidado de no comer animales ahogados; y la carne que se va a comer debe ser lavada completamente hasta asegurarse que no lleva ninguna sangre.

Examinando la ley de Dios desde esta perspectiva se llega a la conclusión de que la Ley de Dios se refiere a no comer sangre, pero comer no es lo mismo que transfundir, la persona que recibe una transfusión no come sangre como la eiségesis de la Watchtower hace creer a sus feligreses; en esto está el error, porque miles de toneladas de papel ha impreso esa Sociedad pero ningún artículo de los producidos es avalado científicamente, lo cual claramente dice que la suya es una interpretación doctrinal a la cual sus afiliados están sometidos. ¿Cuántos años pasarán antes que «el siervo fiel y discreto» deje de engañar a su gente como ha dejado de hacerlo en el pasado según se ha visto en los ejemplos arriba mostrados?

Revisando las Escrituras

Hay tres textos bíblicos principales sobre los cuales está basada la doctrina acerca de la prohibición de las transfusiones de sangre para cuya explicación el Cuerpo Gobernante no usa exégesis sino eiségesis (ya se ha explicado arriba la diferencia de ambas palabras). Esos textos son:

Génesis 9:4

Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

El diluvio había terminado, las aguas del diluvio se habían secado y Noé junto con su familia se encontraban otra vez en tierra firme.

Según el registro bíblico, después del pecado cometido en el Edén las cosas cambiaron totalmente y al hombre, al cual al principio se le habían dado frutas y hierbas para alimento ahora quedaba autorizado para comer carne. Comer significa masticar algo despedazándolo para pasarlo al estómago donde continúa el metabolismo.

La orden específica era no comer sangre, y no hay ni similitud ni comparación entre comer sangre y transfundirla. Allí es donde la Sociedad yerra al no recibir apoyo de la ciencia para declarar que comer y transfundir sean lo mismo; por tal razón el único apoyo que presenta es la interpretación eisegética que ha hecho de algunos pasajes de las Escrituras.

Levítico 17:10

Si un hombre cualquiera de la casa de Israel, o de los forasteros que residen entre ellos, come cualquier clase de sangre, yo volveré mi rostro contra el que coma sangre y lo excluiré de su pueblo.

¿Habría que entender que al mencionar Dios cualquier clase de sangre está abarcando la sangre humana? Sencillamente no puesto que el canibalismo nunca ha existido en el Oriente Medio, para conocer a qué se refiere Dios basta con leer Levítico 17:13 para entender la diferencia entre sangres a lo cual este texto se refiere, Obsérvese la diferencia:

Cualquier hombre de los hijos de Israel, o de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que cace animal o ave que pueda comerse, derramará su sangre y la cubrirá con tierra.

Obsérvese que al decir Dios cualquier clase de sangre no se está refiriendo a comer o beber sangre humana, sino a comer la sangre de animales o aves cazadas. Es por lo tanto, un grave error que hace la Watchtower al tomar este texto para prohibir la transfusión de sangre entre sus adeptos. Si esos dirigentes usaran exégesis en vez de eiségesis le dirían la verdad a sus seguidores.

Hechos 15:29

que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; si os guardáis de estas cosas, bien haréis. Pasadlo bien

Esta declaración en nada difiere de Génesis 9:4 y de Levítico 17:10, después de todo, su trasfondo se basa en la prohibición de Dios de que su pueblo coma la sangre de los animales, y Hechos 15:29 claramente dice que a los cristianos les es prohibido comer carne juntamente con su sangre.

Pero Obsérvese que la prohibición es clara y específica y no abre la puerta hacia la posibilidad de distorsionar el significado como la hace la Watchtower. Abstenerse de comer sangre, basado en el contexto de este pasaje, no significa administrar sangre por transfusión, más bien significa comerla. Lo que se ingiere, como los alimentos, pasa al sistema digestivo; pero la sangre en las transfusiones pasa al sistema circulatorio.

No teniendo bases sobre las cuales reforzar su idea, la Watchtower hace propaganda a los beneficios de evitar las transfusiones como en el caso de evitar la contaminación de enfermedades incurables, o de recibir por error la transfusión de un tipo de sangre diferente a la del paciente. Claro que nadie mira con malos ojos evitar el peligro incluso el mismo sentido común nos lo advierte; sin embargo, ese tipo de consideraciones nada tienen que ver con la prohibición de comer carne con sangre mencionada en la Sagrada Escritura. El autor del libro «Crisis de Conciencia» Raymond Franz, exmiembro del Cuerpo Gobernante, señala que el autor de tan burda interpretación bíblica fue Fred Franz que al tiempo de su trabajo como presidente de la sociedad impuso su interpretación entre sus compañeros del Cuerpo Gobernante.

La Watchtower ha fallado yendo demasiado lejos al instituir entre sus miembros una interpretación enteramente eisegética, enteramente alejada de la verdad de la Palabra de Dios y sin ningún apoyo científico para afirmar que transfusión de sangre es lo mismo que comer sangre; semejante canibalismo imaginario sólo existe en las mentes de los autores de tan absurda creencia.

¿Podría haber cambio de posición?

“Durante años, la creencia de los Testigos de Jehová ferozmente sostuvo que las transfusiones de sangre son contrarias a la voluntad de Dios produciendo con ello agitada disputa pública, entre hospitales y los padres sobre si se debe transfundir sangre a los niños enfermos.

Esa larga historia de enfrentamientos legales desordenados parece estar desapareciendo a medida en que los enfoques sobre el asunto van cambiando dijeron funcionarios.

La prohibición de la Iglesia sobre la aceptación de la sangre sigue en pie, pero algunos hospitales pediátricos más importantes han comenzado a reconocer oficialmente las creencias poco ortodoxas de algunos padres, mientras que muchos testigos de Jehová están firmando cartas reconociendo que a veces los médicos pueden sentirse obligados a practicar transfusiones.

A medida en que las instituciones muestran más respeto hacia la fe de los padres se hacen más esfuerzos para no usar la sangre, aunque los Testigos a menudo parecen ansiosos de evitar la participación de las autoridades de bienestar infantil para facilitar transfusiones y aceptan que la jurisprudencia canadiense está firmemente del lado de los médicos dicen algunos funcionarios

"Entienden que vamos a transfundir donde es médicamente necesario. Ellos han perdido esa batalla, entienden eso ", dijo Andrea Frolic, un bioético en el Hospital de Niños de McMaster en Hamilton, Ontario. "Pero sienten que es una especie de afrenta a su comunidad involucrar a los servicios de bienestar infantil cuando no hay necesidad, no hay preocupación por el abuso. "Sólo tienes que ir y hacerlo. ¿Por qué tenemos que involucrar a CAS [Servicios de Ayuda a Niños]? Eso nos hace sentir como malos padres". (The National Post. Diciembre 12, 2000. Canada).

Aunque como dice este artículo, los Testigos se mantienen aferrados a no permitir las transfusiones, con todo, algunos de ellos asienten que tal cosa puede hacerse por necesidad. Ahora bien, cuando los padres toman la determinación de permitir las transfusiones ya sea a favor de sus hijos o de sus cónyuges se revelan contra la doctrina que les ha sido enseñada, entonces surgen conflictos de conciencia respecto a obedecer o desobedecer las creencias que deben enseñar en su trabajo de casa en casa. Una pregunta, entre otras que se pueden hacer es, ¿qué enseñan estas personas que valientemente se oponen contra una doctrina sin base bíblica respecto a las transfusiones cuando salen de casa en casa a difundir el mensaje de su organización? Es de suponer que se mantienen firmes en su determinación de no seguir al pie de la letra la orden que se les ha dado, o juegan el papel de hipocresía enseñando lo que no creen?

Es fácil editar libros de cómo educar a los niños en el amor a Dios; de cómo los padres deben instruirlos para que obedezcan las Escrituras inspiradas. Igual de fácil es decir que tenemos amor hacia nuestro cónyuge cuando la tecnología y el bienestar económico del país en que vivimos satisface las creencias doctrinales. Pero seguramente el amor está totalmente ausente en muchos países en los cuales la pobreza impide a los hospitales proveer los medios con los cuales operar a alguien prescindiendo de las transfusiones; en ese caso cabe preguntar ¿qué clase de amor es no permitir las transfusiones a un niño o al cónyuge que requiere de una operación para salvarle la vida? Ir de casa en casa pregonando el amor hacia la familia nada cuesta, pero es increíble tener el valor de matar paulatinamente a un ser querido que necesita una operación y no permitir que se le transfunda la sangre que necesita. Tarde o temprano la posición de la Sociedad cambiará, y ¿qué palabras serán suficientes para justificar la muerte a la cual los testigos tuvieron que enfrentarse por obedecer un error de interpretación bíblica? FIN.