Un tópico sumamente interesante para quienes gustan de profundizar sus conocimientos en la Palabra de Dios.

1- Hasta donde entiendo, eternidad y tiempo son dos cosas muy diferentes que no se mezclan entre sí. El tiempo está rodeado por la eternidad del mismo modo en que una burbuja de aceite está sumergida en una inmensa cantidad de agua. La eternidad es un estado donde el tiempo no transcurre sencillamente porque allí éste no existe. La eternidad es vida, es movimiento, es acción y es cantidad; sin estar estas cuatro cosas ligadas al espacio o al tiempo.

2- Para tener una idea de lo que es la eternidad, sirva hacer una pequeña comparación con lo que es la mente humana. La mente humana posee capacidad de albergar imágenes sin límite. La mente humana es acción a velocidades que al compararlas con la velocidad de la luz, ésta (la luz) viene a resultar demasiado lenta, extremadamente lenta. La mente es acción, donde todas las cosas se mueven de por sí o las hacemos que se muevan. La mente es cantidad, cualquier cosa por numerosa que sea, cabe y siempre sobra espacio inimaginable para seguir albergando. En la mente caben las galaxias, cabe el universo.

3- Todo eso es vida, es movimiento, es acción y cantidades sin ocupar el más mínimo espacio y sin que nuestra mente sea incapaz de sostenerlas.

4- Todo en la eternidad existe sin ocupar la menor partícula de espacio o tiempo, sencillamente porque ambos fueron creados sólo dentro de la Creación. Para nosotros los humanos los límites de la mente son tan inalcanzables como lo son los límites de la eternidad.

5- Eternidad es lo que es y no deja de ser. En la eternidad no existe el pasado, el presente ni el futuro. La eternidad es para Dios lo mismo que el tiempo y el espacio para nosotros. Lo difícil e imposible para la mente humana es explicar cómo es eso, cómo es que no existe pasado presente ni futuro, porque si bien podríase argumentar que está bien que no exista pasado ni futuro, mas necesariamente tendría que existir el hoy, porque si ni siquiera el hoy existiera, entonces lo que se dice existir no existiría. Con todo, el que para los terrenos no exista explicación de esto, de ningún modo significa que para Dios sea igual. Nosotros tropezamos con faltas de explicación sencillamente por la calidad de finitud a que estamos sujetos.

La eternidad tiene un creador

6- Si Dios lo creó todo, entonces él creó la eternidad. La eternidad no existe así por así, ni existe por sí sola, Dios es el creador de ella. Antes de él la eternidad no existe.

7- Si se dice que Dios no es el creador de la eternidad, entonces significa que la eternidad existe antes que él, o al menos existe a la misma vez con él, y si tal cosa es así, entonces la eternidad fue creada por alguien más, y entonces Dios no es el creador de todo. Tal idea es incongruente con la naturaleza de Dios, además, es una idea en la cual él es relegado a segundo lugar, o al menos comparte con la eternidad el mismo preeminente lugar y que también hay alguien más que creó la eternidad.

8- Para que algo exista, necesaria y primeramente debe ser creado por Dios, si no es creado por él, entonces no existe.

Todo lo demás tiene un creador

9- Incluso lo que el humano denomina como la nada, requiere de un Creador. Porque cuando el humano habla de la nada, habla de algo que existe. En Hebreos 11:3 se dice que Dios creó “lo que se ve de lo que no se veía”, pero en esa frase hay algo que necesariamente debe ser considerado, sencillamente porque en ese texto no significa que la Creación fue hecha de aquello que para los humanos es invisible. La Creación es creación sencillamente porque antes de ser traída a la realidad no existía bajo ningún otro estado. Porque de haber existido en otro estado, entonces no hay creación sino un cambio de lo que no se ve a lo que se ve. Juan 1:3 menciona a nuestro Señor Jesucristo al lado de su Padre, y claramente dice que antes que lo creado fuese creado no existía.

10- Para una ilustración más clara al respecto, puédese tomar el caso de la creación del hombre. Antes de ser creado, el hombre no existía bajo ninguna otra forma, estado o substancia. Por eso digo que cuando fue creado, fue traído a la existencia.

11- Así, para que todo fenómeno o accidente ocurra, debe existir primeramente en la mente de Dios. Una vez formado en los pensamientos divinos, entonces definitivamente existe. Sólamente de ese modo la inexistencia es absoluta y la existencia es absoluta. Posiblemente esto sea incomprensible a nuestro pensamiento y razonamiento, con todo, el principio de la inexistencia absoluta o existencia absoluta de todo están en la mente divina de nuestro Gran Creador. Por esto digo que él es el emanador absoluto (13).

12- Por último puedo decir que Dios habita en la eternidad porque él la creó del mismo modo en que creó los cielos donde mora y el trono donde está sentado.

De la finitud de la eternidad

13- La eternidad es infinita sólo relativamente, sencillamente porque fue creada por Dios. El que digamos que Dios es el todo, sirve para identificar la suma de todo, la suma de lo que es. Pero adviértase que no estoy diciendo que al reunir todo lo creado resulta Dios; más bien quiero decir que Dios es el emanador absoluto.

14- Por consiguiente, al proyectar nuestro pensamiento hacia lo que es la eternidad, se debe entender que ella es finita, que no posee la misma calidad que posee el Creador que en realidad es el único infinito en cualquier dirección. La eternidad es infinita sólo después de Dios.

15- Es a partir de su creación que la eternidad es infinita, es decir que no posee límites de ninguna índole. Claro que ni las palabras ni el pensamiento poseen la capacidad para explicar cómo funciona semejante cosa, puesto que desde la perspectiva humana desde donde se percibe la eternidad, es tenida sin límites desde antes. Sin embargo, las cosas no funcionan de esa manera. Los humanos estamos limitados a un reducido número de ideas, mismas que a cada momento tropiezan con la falta de explicación de lo que para nosotros es inexplicable. Para los humanos, lo inexplicable significa la frontera de nuestro limitado conocimiento; debido a eso es que no podemos explicar cómo es que funciona la eternidad. Lo que sí podemos aseverar sin temor a equívocos es que antes de la eternidad, es Dios.

16- Ahora bien, el que en la eternidad sea movimiento, vida, acción y cantidad no sujeta a tiempo o espacio, está claramente expuesto en Apocalipsis 5:1-12. El texto presenta un brillante panorama en el cual inmensa cantidad de seres alaban, adoran y cantan al Todopoderoso. He allí la eternidad en perfecto movimiento. Otro ejemplo está en I Pedro 3:8. El pasaje declara que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día. Aquí también está implícita la eternidad. Siendo que dentro de ella el tiempo no existe, entonces lo mismo es un día que mil años, y mil años que un día, y exactamente lo mismo es una trillonésima de segundo que un trillón de años. ¿Entiende esto?

17- Vale la pena tener siempre en mente que las cosas en la eternidad no transcurren supeditadas al tiempo (1).

18- Otros ejemplos están constituidos por el relato Escritural que dice que al final del tiempo, cuando el reino de Dios esté plenamente establecido sobre la tierra, entonces el mismo Creador vendrá para morar con su pueblo, no porque él se va a supeditar al tiempo, sino porque para ese entonces la eternidad será la única que exista. Los ángeles se mueven activamente protegiendo al pueblo de Dios, pero eso no significa que ellos dejen su morada eterna o cambien de naturaleza para velar por nosotros, etcétera. La Palabra de Dios proporciona bastantes escenas que ocurren dentro de la eternidad, a través de las cuales uno puede ver que ella es vida, movimientos, acción y cantidad. No sé por qué pensar que en la eternidad todo es estático.

El tiempo únicamente es medido en la tierra

19- El tiempo únicamente es medido en la tierra, afuera, o sea en el vacío, en el universo donde Dios ha colocado las estrellas, el tiempo no puede ser medido. El que la ciencia declare que el universo posee miles de millones de años es sólo producto de la imaginación. Primero, porque la ciencia no lo puede probar por otros medios que no sean los establecidos por ella misma. Segundo, porque se resiste a la verdad respecto a que el tiempo únicamente puede ser medido dentro de la tierra. Tercero, porque para medir la supuesta edad del universo, la ciencia incorrectamente se basa en el modo en que el tiempo es medido dentro de la tierra. Cuarto, porque el modo en que el tiempo es medido dentro de la tierra de ningún modo puede servir como base para medir el tiempo dentro del universo y concluir que posee millones y millones de años de edad. De manera que no existiendo ningún medio para medir el tiempo, los supuestos resultados, que van tan profundos como billones de años, en realidad no son fehacientes. Quinto, porque incluso de acuerdo a algunos astrónomos, los cálculos astronómicos por medio de los cuales el tiempo es medido dentro del universo, no ofrecen confiabilidad. Sexto, porque la rotación del resto de planetas de nuestro sistema alrededor del sol no es igual a la rotación de la tierra; unos corren más veloces, otros más lentos. Y como si eso fuera poco, es virtualmente imposible para los humanos medir el tiempo de las grandes estrellas, sencillamente porque éstas no giran alrededor de soles como giran los planetas que componen nuestro sistema solar, ni mucho menos se mueven a la velocidad que se mueve la tierra, ni su tamaño ni su densidad son las mismas que las de la tierra. Es más, ni siquiera la edad del sol puede medirse astronómicamente hablando, sencillamente porque el sol no gira alrededor de otra estrella mayor. Etc. Suponer que el universo posee millones y millones de años de antigüedad, carece de sentido.

20- Con relación a la demarcación del tiempo en la tierra, la cosa viene a tener verdadero sentido sólo hasta que uno lee Génesis capítulo uno. Allí se encuentra el relato de la Creación. Allí se narra la creación del sol y de la luna, y se relata la función que ambos iban a desempeñar no en el universo sino sobre la tierra, lo cual consiste, entre otras cosas, en demarcar los días, los meses, los años, las estaciones, etc. De esa manera, por la precisión conque alternan los tres (sol, luna y tierra), es que el humano demarca el tiempo. Por la acción del sol y de la luna es que el humano sabe cuándo empieza el día y cuándo empieza la noche; sabe cuándo sembrar y cuándo cosechar. Por la acción del sol al demarcar el tiempo, el humano fácilmente mide la edad y sabe cuánto tiempo transcurre entre un punto de partida y uno de llegada. En fin, la creación del sol y de la luna sirve única y efectivamente dentro de nuestro planeta tal como fue diseñado por Dios.

El universo y el tiempo están dentro de la eternidad

21- Entre la eternidad y el universo no existe distancia alguna que los separen. La eternidad no está “arriba en el cielo” como popularmente puede ser imaginado. De igual manera, el universo no se encuentra a inimaginables distancias de la eternidad (1); más bien lo que separa al universo y al tiempo de la eternidad es un estado o condición. El universo está, como dice el subtítulo, dentro de la eternidad (véase 1), pruebas para demostrarlo existen. Veamos tres: La eternidad envuelve el universo y al tiempo; de hecho, no existe espacio afuera de la eternidad hacia donde el universo pueda ser extendido. Que el universo está dentro de la eternidad lo testifica la partida de nuestro Señor desde el monte de las Olivas, ¿por qué? Veamos: El relato de Hechos 1:9 dice que el Señor fue levantado y que una nube le quitó de la vista de los apóstoles. ¿Se perdió de vista el Señor porque los ojos de los apóstoles ya no alcanzaron a mirarle por ir demasiado alto, o es que la nube lo quitó de la vista de ellos para pasar él a la eternidad? Si el amable lector no ha leído ese texto y no ha analizado la situación, entonces vale la pena que lo haga. El segundo ejemplo es el de Esteban en Hechos 7:55; el texto dice que poco antes de morir, él declaró ver los cielos abiertos y al Señor estando al lado de su Padre. Obsérvese que el relato no dice que lo que Esteban vio fue una visión; el relato dice que él vio los cielos abiertos y al hijo de Dios al lado de su Padre. En otras palabras, lo que Esteban vio fue la eternidad. Seguramente sus ojos eran como los de cualquiera de los terrenos, es decir, no eran tan poderosos como para mirar más allá de la distancia que todos alcanzamos a ver. De hecho, él vio la eternidad y no la vio más allá de las estrellas. Así, estos ejemplos prueban que la eternidad no está lejos sino que envuelve a la creación. Un ejemplo más es Hechos 9:3-7. Ese texto dice que Saulo iba camino a Damasco respirando amenazas contra la iglesia. Yendo por el camino de repente lo rodeó una fuerte luz que le hizo caer en tierra, al momento oyó la voz del Señor y se estableció un diálogo. Lo sobresaliente de la escena es que la voz que Saulo oyó no estaba lejos sino enteramente cerca. La voz venía de la eternidad, pero estaba tan cerca de él que pudo escucharla sin dificultad.

22- Yo no encuentro una palabra adecuada para la situación, de hecho, me aventuro a pensar que la eternidad es una dimensión diferente a la nuestra y que dentro de ella, sin mezclarse, están el universo y el tiempo.

La Creación se realizó en la eternidad

23- Otro aspecto bastante interesante, lo constituye el sobresaliente hecho de que la Creación fue traída a existencia dentro de la eternidad. Siendo que la eternidad lo abarca todo, entonces no hubo un lugar aparte dónde formar la Creación. Si se entiende ésto, entonces es fácil entender Génesis 1:1-2. El texto dice que “en el principio...la tierra estaba desordenada y vacía”. Una lectura con propósitos de escudriñar el texto conduce a ver que la palabra “en principio”, como dice el texto Hebreo, no se refiere al elemento tiempo, sino al estado o condición de la tierra al momento de ser traída a la existencia. La palabra, “en principio” que normalmente significa comienzo de tiempo, en ese texto no se refiere a eso sino al estado primario en que la tierra fue creada. Porque en su inicio la tierra fue creada desordenada y vacía fue necesario comenzar la labor de embellecimiento, hasta quedar acabado todo cuanto Dios quiso crear.

24- Para muchos, este texto es inexplicable. Para muchos, la expresión: “en principio...la tierra estaba desordenada y vacía” abre las puertas de las posibilidades de que la tierra permaneció en estado de convulsión y de erupciones volcánicas a lo largo de miles de millones de años, hasta que la masa candente se enfrió y finalmente apareció la vida en su más finita expresión. ¿Qué tan certero puede ser ese punto de vista? Realmente no lo es. Y no lo es sencillamente porque en la eternidad, donde la Creación se llevó a cabo, no existe el elemento tiempo. No importa si el sol y la luna, encargados de demarcar el tiempo sobre la tierra hayan sido creados en el tercer día de la creación. Lo importante, y por cierto lo que debe entenderse es que en la eternidad, que es precisamente donde el universo fue creado el tiempo es inexistente.

25- De consiguiente, formar ideas de tiempo donde el tiempo no existe es enteramente ilógico. Imaginar miles de millones de años para la tierra en estado de “desordenada y vacía” carece de sentido. Lo mismo da que se diga que ella estuvo en ese estado una trillonésima de segundo que un trillón de años, ¿por qué? porque en el momento en que Génesis 1:1 empieza no existe tiempo.